Aventureras

Las aventureras que se presentan al Reto Pelayo Vida, representan a todas esas mujeres que luchan cada día contra el cáncer que padecen. Las mujeres que consiguen una plaza en alguno de los Retos, tienen la gran responsabilidad, por ellas y por todas esas pacientes, de demostrar que después del cáncer se pueden hacer miles de cosas y de que existe aún mucha vida después de la enfermedad. Ver a estas mujeres ascender el pico más alto de África, atravesar el Atlántico, pisar el frío Ártico o pedalear en el Valle del Annapurna, demuestra que con una actitud positiva puedes derribar cualquier muro.

Sobrevivir no es suficiente. Cuantos de nosotros sobrevivimos el día a día pensando que tenemos la vida comprada, hasta que algo sucede y en un abrir y cerrar de ojos todo cambia.

Rina, 44 años, cáncer de mama

Nacida en México DF.

Puedes llegar a sentirte a días cansada, a veces sola, hasta en momentos casi destruida, pero puedes con ello, te tienes a ti misma, y es la hora de luchar por ti.

Raquel, 38 años, cáncer de mama

Nacida en Madrid, es administrativa de profesión.

El mayor de los retos es desafiarte a ti mismo y llegar hasta donde tu mente quiere volar, porque el sufrimiento se vuelve esfuerzo y porque el esfuerzo se hace victoria.

Estrella, 39 años, cáncer de mama

Aunque es nacida en Madrid se siente extremeña por los cuatro costados.
Es Policía Nacional y está destinada en Madrid.

Un día te darás cuenta que no eres una superviviente más, sino una guerrera que jamás se rindió.

Victoria, 48 años, cáncer de mama

Esta farmacéutica nació en Madrid, en donde reside junto a su familia.

Acepta lo que te está pasando, el cáncer puede darte una nueva perspectiva de tu vida, te llena de oportunidades y te marca nuevos objetivos. Realmente, te enseña a hacer importante lo importante.

Begoña, 52 años, cáncer de mama

Esta madrileña es analista de medios en la empresa Kantar Media, en donde trabaja en su departamento de televisión

Superar retos es el motor que me empuja a levantarme, a mejorar día tras día y demostrarme que el límite a mis sueños lo pongo yo.

Felisa, 46 años, cáncer de mama

Almeriense de nacimiento y aparejadora de profesión, es la primera andaluza en participar en el Reto Pelayo Vida.

Más que una enfermedad, yo lo llamo mi oportunidad para cambiar mi vida y convertirla en el sitio perfecto donde quiero vivir.

Begoña, 45 años, cáncer de mama

Nacida en Madrid y residente en Las Rozas, Comunidad de Madrid.
Responsable de un servicio de coaching tecnológico para mayores.

Al principio me costó aceptarlo, luego vi que el camino venía lleno de lecciones de vida.

Cecilia, 45 años, cáncer de mama

Nacida en Zaragoza y actualmente residente en Utebo, provincia de Zaragoza.
Administrativa.

Caerse, levantarse, sacudirse los raspones, sonreír y decir a la vida: ¡ahí voy de nuevo!

Silvia, 46 años, cáncer de mama

Nacida en Madrid y residente en Valdemoro, Madrid.
Administrativa.

Decidí afrontar el cáncer de frente como una valiente guerrera, descubriendo la mejor versión de mí misma. Me he caído muchas veces pero me levanto con una sonrisa.

Lorena, 31 años, cáncer de mama

Nacida y residente en Cartagena, Región de Murcia.
Enfermera.

No eres lo que logras, eres lo que superas.

Noelia, 40 años, cáncer de mama

Nacida en Sabadell y residente en Les Fonts de Terrassa, Barcelona.
Agente de seguros.

Siempre he sido muy optimista y he intentado buscar lo positivo de todo lo que me pasa y sin duda el ir al Polo Norte y tener ahora el pelo rizado son dos premios que me ha dado el haber pasado por un cáncer.

Micaela, 39 años, cáncer de mama

He decidido ponerme un reto cada año y qué mejor reto que pisar el inhóspito Ártico. Me gustaría que toda la gente que está pasando por la quimio piense en este momento que el próximo, podría ser él.

Lorena, 35 años, Linfoma de Hodgkin

Quiero vivirlo todo, coleccionar experiencias que me hagan mejor persona, quiero ensanchar mi alma, mi corazón. Quiero sentir la adrenalina de pisar el Ártico. Quiero vivir.

Ana Belén, 35 años, cáncer de mama

La vida da oportunidades y la mía llegó en el mismo momento en el que empecé a luchar contra el cáncer. Hay que luchar por la vida, porque solo hay una.

Esther, 38 años, cáncer de mama

Quiero sentir el frío en mi cara al caminar sobre esa estepa de nieve y hielo y con ese esfuerzo que te da sentir el latido del corazón en la garganta. Me siento capaz, aunque no tenga superpoderes porque el cáncer me puso en mi lugar.

Encarnación, 51 años, cáncer de mama

Este reto significa vida para mí. Vida para seguir luchando por lo que se quiere, para poder llegar a la meta desafiando nuestros propios límites, aun cuando parece que no puedes más.

Susana, 42 años, cáncer de mama

El poder aportar mi granito de arena a mujeres que como yo han pasado un cáncer de mama, una pizca de ilusión, de esperanza, un simple pensamiento de que después de pasar un cáncer hay más vida.

Marián, 44 años, cáncer de mama

Cada día hay algo que celebrar, cada día es único. Tengo unas enormes ganas de vivir.

Carmen, 56 años, cáncer de mama

Hay oportunidades que valen la pena y me niego a dar pena. Quiero con todas mis fuerzas volver a vivir una experiencia intensa con grandes compañeras de viaje. Si consigues superarlo, saldrás fortalecida.

Yolanda, 50 años, cáncer de útero

Vi un grupo de mujeres con cáncer que subieron el Kilimanjaro. En aquel momento me invadió un sentimiento de superación que me decía que yo también podría realizar una de esas aventuras y enseñarle al mundo que sí se puede.

Patricia, 37 años, cáncer de mama

El deporte también jugó un papel esencial en mi cruzada diaria. Mi experiencia deportiva me ha ayudado mucho en el tratamiento.

Carmen, 48 años, melanoma

La preparación y experiencia psicológica de la escalada de las grandes montañas del Himalaya, tiene bastante parecido a una larga y complicada enfermedad.

Rosa, 55 años, cáncer de mama

Las medicinas pueden curar nuestro cuerpo pero qué ocurre con las heridas del alma.

Eva, 50 años, cáncer de mama

El fin de semana anterior de la operación estaba en la montaña y me prometí a mí misma que volvería a estar en ella.

María, 40 años, cáncer de mama

Cada día transcurrido desde el momento de la intervención lo viví como un día menos que faltaba hacia mi recuperación, y me aferré a este pensamiento positivo.

Araceli, 48 años, cáncer de mama