El Reto Pelayo Vida nació en 2015 gracias a una idea del periodista y escritor Eric Frattini: crear una expedición para demostrar que, tras superar un cáncer, también es posible afrontar desafíos extraordinarios. Lo que comenzó como un sueño terminó convirtiéndose en un proyecto que, doce ediciones después, sigue inspirando a miles de mujeres.
Todas las grandes historias tienen un punto de partida inesperado. La del Reto Pelayo Vida no comenzó en una montaña ni durante una expedición. Empezó con una pérdida y con una conversación que cambió el rumbo de un proyecto que nadie imaginaba.
En marzo de 2015, Eric Frattini recibió la noticia del fallecimiento de un amigo suyo, a causa de un cáncer de estómago. Apenas unas horas después, mientras veía el Canal 24 Horas de TVE, escuchó el testimonio de una mujer que había superado un cáncer de mama.
Aquella entrevista le impresionó profundamente.
La protagonista explicaba que, tras finalizar su tratamiento, su oncólogo le había recomendado caminar. Al principio apenas podía dar unos pasos. Poco a poco fue aumentando la distancia, después comenzó a correr y terminó completando maratones y una carrera de montaña de 76 kilómetros en Kenia.
Aquella historia hizo surgir una pregunta que acabaría cambiándolo todo:
¿Y si se creara una gran aventura protagonizada por mujeres que hubieran superado un cáncer?
No se trataba únicamente de organizar una expedición. Se trataba de demostrar que el cáncer no define el futuro de una persona.
La inspiración detrás del Reto Pelayo Vida
La idea tenía un objetivo muy claro desde el principio. Eric Frattini quería reunir a mujeres supervivientes de cáncer capaces de convertirse en referentes para otras pacientes. Mujeres cuya historia pudiera transmitir esperanza desde la experiencia real, lejos de los discursos teóricos.
Con esa idea comenzó a buscar apoyos.
Uno de los primeros pasos fue contactar con la responsable de comunicación de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), quien le puso en contacto con la presidenta de la asociación. Aunque el proyecto parecía demasiado ambicioso y todavía no existía financiación, ambas comprendieron inmediatamente el valor humano de la iniciativa y decidieron respaldarla desde el primer momento.
Ese apoyo fue determinante para convertir una idea en un proyecto viable.
Encontrar a las primeras expedicionarias
Con la idea definida, llegaba uno de los mayores desafíos: encontrar a las mujeres que quisieran formar parte de aquella primera expedición.
La primera en unirse fue Rosa Fernández, una de las alpinistas más reconocidas de España y superviviente de cáncer de mama, que además colaboraba con la AECC.
Su incorporación aportó credibilidad deportiva al proyecto. Poco después llegaron las demás integrantes del equipo:
- Carmen González-Meneses.
- Araceli Oubiña.
- María Barrabés.
- Eva García Romo.
Cinco mujeres muy diferentes entre sí, pero con algo en común: habían superado un cáncer y estaban dispuestas a enfrentarse a uno de los mayores retos de sus vidas.

Buscar financiación: el reto más difícil
Si reunir al equipo ya parecía complicado, conseguir financiación resultó todavía más complejo.
Durante meses, Eric Frattini llamó a numerosas puertas. Algunas empresas mostraban interés, pero el presupuesto seguía siendo insuficiente para organizar una expedición de estas características.
Entre los primeros apoyos estuvieron compañías como Solgar, la Fundación “la Caixa” y Elizabeth Arden, pero aún faltaba el patrocinador principal.
Entonces apareció una llamada que cambiaría la historia del proyecto. Desde Pelayo Vida, el director general quiso conocer personalmente aquella iniciativa. Tras varias reuniones y después de presentar el proyecto a diferentes responsables de la compañía, llegó la noticia que todos esperaban.
El Grupo Pelayo decidió apoyar oficialmente la expedición. A partir de ese momento, aquella aventura pasó a llamarse Reto Pelayo Vida Kilimanjaro 2015.
Mucho más que subir una montaña
El objetivo nunca fue conquistar el Kilimanjaro. La montaña era solo el escenario. Lo verdaderamente importante era lanzar un mensaje que todavía hoy sigue siendo el corazón del Reto Pelayo Vida:
Después del cáncer también existen nuevos comienzos.
El 29 de septiembre de 2015, las cinco expedicionarias alcanzaron el pico Uhuru, la cima del Kilimanjaro. Aquel abrazo en lo más alto de África simbolizaba mucho más que una ascensión deportiva. Representaba la fuerza de miles de mujeres que habían atravesado un proceso oncológico y demostraba que la enfermedad no tenía la última palabra.
De una idea a un movimiento que sigue creciendo
Lo que nació como una única expedición no tardó en convertirse en un proyecto consolidado.
Desde aquella primera edición, el Reto Pelayo Vida ha recorrido algunos de los escenarios más espectaculares del planeta: el Ártico, la Antártida, los Andes, Jordania, Patagonia o Costa Rica, entre otros destinos.
Cada año, cinco nuevas mujeres supervivientes de cáncer forman parte de una expedición diseñada para visibilizar la importancia del deporte, la superación personal y la investigación oncológica. Pero el impacto del proyecto va mucho más allá de cada viaje.
Los documentales, las historias personales y el testimonio de todas las expedicionarias han conseguido inspirar a miles de pacientes y familias, convirtiendo el Reto Pelayo Vida en una referencia internacional de resiliencia y esperanza.

El legado de Eric Frattini
En su libro Reto Pelayo Vida: Una década de aventuras, Eric Frattini explica que nunca imaginó hasta dónde llegaría aquella idea surgida tras escuchar el testimonio de una mujer superviviente de cáncer.
Sin embargo, esa intuición terminó dando lugar a un proyecto que ha unido deporte, divulgación, investigación y visibilidad para demostrar que el cáncer no pone fin a los sueños.
Hoy, el Reto Pelayo Vida sigue creciendo con el mismo propósito con el que nació en 2015: inspirar a otras mujeres a mirar hacia adelante y recordarles que siempre existe una nueva cima por conquistar.
Preguntas frecuentes
El Reto Pelayo Vida fue creado por el periodista y escritor Eric Frattini, impulsado por la idea de demostrar que las mujeres supervivientes de cáncer pueden afrontar grandes desafíos deportivos.
La primera edición tuvo lugar en 2015 y llevó a cinco mujeres supervivientes de cáncer hasta la cima del Kilimanjaro, el punto más alto de África.
Puedes descubrir la historia completa de cada edición y ver sus documentales en la página de Documentales del Reto Pelayo Vida: www.retopelayovida.com/documentales.