Empezar por la montaña también puede ser una forma de volver a ti
No hace falta coronar una cima para sentir que has llegado lejos. A veces, empezar consiste simplemente en ponerse unas zapatillas, preparar una mochila pequeña y elegir un camino. Caminar permite bajar el ritmo, observar lo que tenemos alrededor y recuperar una relación más amable con nuestro cuerpo.
Y España es un escenario privilegiado para hacerlo: existen miles de kilómetros de senderos homologados y una enorme variedad de paisajes, desde bosques y valles hasta costas, volcanes y lagunas glaciares.
Para quien se inicia, la clave no está en buscar la ruta más espectacular o exigente, sino aquella que permita disfrutar del camino sin convertirlo en una competición. Estas son algunas opciones especialmente interesantes para dar los primeros pasos:
1. Senda del Agua, Cercedilla: una primera toma de contacto con la montaña
Si buscas una ruta sencilla cerca de Madrid, la Senda del Agua puede ser un buen punto de partida.
El recorrido comienza en Cercedilla, en la Sierra de Guadarrama, y tiene alrededor de 10 kilómetros entre ida y vuelta. Turismo de España la describe como una ruta sencilla y apta para todos los públicos, con vistas sobre el valle y el puerto de la Fuenfría.
Es una buena opción para empezar a experimentar con desniveles suaves y caminar durante varias horas sin adentrarse todavía en recorridos técnicos.
Además, tiene algo importante cuando estamos empezando: permite concentrarnos en la experiencia de caminar.
Ideal para: una primera ruta de montaña sin grandes dificultades.
📊 Ficha Técnica – Senda del Agua (Cercedilla)
- Distancia: 4,93 km
- Desnivel +: 161 m
- Dificultad: Fácil
- Tipo de ruta: Circular / Iniciación
2. Camí de Cavalls, Menorca: caminar junto al Mediterráneo
No todas las rutas para iniciarse en el senderismo tienen que llevarnos a grandes alturas.
El Camí de Cavalls recorre el litoral de Menorca a lo largo de 185 kilómetros, divididos en 20 etapas de aproximadamente entre 5 y 13 kilómetros. La gran ventaja para quien empieza es precisamente que no es necesario hacer el recorrido completo: se puede elegir una etapa y adaptarla al tiempo y a la condición física de cada persona.
Bosques, calas, acantilados, playas y faros convierten el camino en una experiencia en la que el paisaje forma parte del propio recorrido.
Es una buena manera de descubrir que el senderismo no consiste únicamente en subir montañas. También puede ser caminar junto al mar, detenerse, respirar y seguir.
Ideal para: quienes prefieren comenzar caminando por terreno costero y combinar naturaleza y paisaje.
📊 Ficha Técnica – Camí de Cavalls (Menorca)
- Distancia: 185 km (divididos en 20 etapas de 5 a 13 km)
- Desnivel: Variable según etapa (predominio llano/suave)
- Dificultad: Fácil – Moderada (adaptable)
- Tipo de ruta: Travesía costera / Por etapas
3. La Fortaleza, en el Teide: descubrir el paisaje volcánico
El Parque Nacional del Teide ofrece 41 rutas señalizadas, con alternativas muy diferentes en dificultad. Entre ellas, el itinerario de La Fortaleza destaca por sus 5,5 kilómetros y su baja dificultad.
Es una opción especialmente interesante para experimentar un paisaje completamente diferente: el entorno volcánico de Tenerife.
Eso sí, que una ruta sea sencilla no significa que haya que olvidar la planificación. La altitud, la exposición al sol y las condiciones meteorológicas pueden cambiar la experiencia, por lo que conviene consultar la información del parque antes de salir y llevar agua, protección solar y equipamiento adecuado.
Ideal para: quienes quieren iniciarse en un entorno de montaña singular sin afrontar una ruta de alta dificultad.
📊 Ficha Técnica – La Fortaleza (El Teide, Tenerife)
- Distancia: 5,5 km
- Desnivel: Suave / Moderado
- Dificultad: Baja
- Tipo de ruta: Lineal / Paisaje volcánico
4. Vega de Llos, Picos de Europa: bosque, montaña y fauna
Los Picos de Europa pueden parecer, a primera vista, un destino reservado a senderistas experimentados. Pero el Parque Nacional también cuenta con recorridos de dificultad baja.
Un ejemplo es la ruta Vega de Llos, un circuito de 13,5 kilómetros y unas cuatro horas de duración, clasificado oficialmente como de dificultad baja. El recorrido atraviesa el valle de Valdeón y permite disfrutar de bosques de hayas, paisajes de montaña y la posibilidad de observar rebecos.
Es una ruta que permite dar un paso más después de haber realizado recorridos sencillos, aunque sus 13,5 kilómetros hacen recomendable contar ya con cierta experiencia caminando.
Ideal para: quienes quieren pasar de las rutas cortas a una jornada completa de senderismo.
📊 Ficha Técnica – Vega de Llos (Picos de Europa)
- Distancia: 13,5 km
- Desnivel acumulado: Moderado
- Dificultad: Baja – Media (requiere cierto hábito de caminar)
- Tipo de ruta: Circular / Bosque de hayas y montaña
Una advertencia importante: no todo lo famoso es adecuado para empezar
La Ruta del Cares, por ejemplo, es uno de los senderos más conocidos de España. Sin embargo, el Parque Nacional de los Picos de Europa la clasifica como de dificultad media y advierte de que, aunque el trazado es sencillo, su longitud puede resultar exigente para senderistas poco preparados. Son 21 kilómetros en el recorrido completo entre Posada de Valdeón y Poncebos.
Por eso, si estás empezando, es mejor fijarse en la distancia, el desnivel y la dificultad oficial antes que dejarse llevar únicamente por las fotografías de una ruta.
5. Garganta de los Infiernos, Valle del Jerte:
La Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, en el Valle del Jerte, ofrece otra posibilidad interesante: elegir cuánto quieres caminar.
La ruta circular completa tiene 16 kilómetros y unas seis horas de duración. Pero existe una alternativa mucho más corta desde el Centro de Interpretación hasta Los Pilones: 2,5 kilómetros por trayecto, 5 kilómetros en total, aptos para todos los públicos y sin grandes desniveles.
Esta posibilidad de adaptar el recorrido es especialmente interesante cuando todavía no sabes cómo responderá tu cuerpo después de varias horas caminando.
Ideal para: probar una ruta corta y decidir sobre la marcha si quieres ampliar la experiencia.
📊 Ficha Técnica – Los Pilones / Garganta de los Infiernos (Valle del Jerte)
- Distancia: 5 km (versión corta ida y vuelta a Los Pilones) / 16 km (circular completa)
- Desnivel +: Suave en la versión corta
- Dificultad: Baja (apta para iniciación)
- Tipo de ruta: Lineal o circular / Paisaje de poza de río y reserva natural
¿Cómo elegir una ruta de senderismo si estás empezando?
Más que preguntarte cuál es “la ruta más bonita”, puede ser más útil preguntarte cuál es la ruta que mejor encaja contigo. Antes de elegir, fíjate en cinco aspectos:
- Distancia. Para una primera experiencia, es preferible quedarse corta que terminar completamente agotada.
- Desnivel. Los kilómetros no cuentan toda la historia. Una ruta corta con mucho desnivel puede ser considerablemente más exigente que una más larga y prácticamente llana.
- Tipo de terreno. No es lo mismo caminar por una pista forestal que por roca, terreno irregular o senderos estrechos.
- Duración prevista. Consulta siempre el tiempo estimado y añade margen para descansos.
- Meteorología. La montaña puede cambiar rápidamente. Consulta la previsión antes de salir y adapta el plan si las condiciones no son adecuadas.
Los senderos locales homologados, identificados con señales verdes y de menos de 10 kilómetros, son precisamente los que Turismo de España señala como los más recomendables por su baja dificultad para personas con menor nivel físico.
Qué llevar en una primera ruta de senderismo
No necesitas llenar la mochila para disfrutar de una ruta sencilla… Si con el tiempo decides dar el paso hacia rutas más complejas o travesías de varios días, puedes consultar nuestra guía para organizar un viaje de aventura de forma segura. Pero eso sí, como mínimo, conviene llevar:
- Agua suficiente.
- Algo de comida o un tentempié.
- Calzado adecuado y cómodo
- Ropa adaptada a la previsión meteorológica.
- Protección solar.
- Teléfono móvil con batería.
- Información de la ruta o un mapa.
- Una pequeña mochila que no resulte incómoda.
En rutas de montaña, además, es importante informar a alguien de tu recorrido previsto y comprobar las condiciones del sendero antes de salir.
Y hay otro elemento que no aparece en ninguna lista de material: escuchar al cuerpo. Si necesitas parar, paras. Si necesitas descansar, descansas. Si una ruta se hace demasiado exigente, darse la vuelta también es una buena decisión.
Senderismo después del cáncer
Para muchas mujeres que han pasado por un cáncer, recuperar el movimiento puede formar parte de una nueva etapa. Pero no existe un único ritmo de recuperación.
La Asociación Española Contra el Cáncer señala que la actividad física adaptada puede aportar beneficios durante y después de los tratamientos, entre ellos una mejora de la calidad de vida, la fuerza muscular y determinados aspectos psicológicos. También recomienda aumentar la actividad de manera gradual y adaptar el ejercicio al estado de cada persona. A pesar de esto, todavía existen falsos mitos sobre el deporte y el cáncer que llevan a muchas personas a limitar el movimiento por miedo.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas adultas supervivientes de cáncer realicen actividad física de forma regular cuando sea posible y no exista contraindicación, empezando con pequeñas cantidades y aumentando progresivamente frecuencia, intensidad y duración. También señala que las necesidades pueden variar según las capacidades, limitaciones, medicación y tratamiento de cada persona.
Por eso, una ruta de senderismo no debería plantearse como una prueba que hay que superar. Puede ser simplemente una forma de volver a moverse, recuperar confianza y disfrutar del entorno.
Si estás en tratamiento, has terminado recientemente o tienes secuelas relacionadas con el cáncer, consulta con tu equipo sanitario antes de realizar una actividad de montaña y adapta siempre el recorrido a tu situación.
Caminar sin prisa: el verdadero objetivo
El senderismo puede ser deporte, pero también puede ser una pausa. Una oportunidad para descubrir un paisaje. Para conversar. Para estar en silencio. Para recuperar la autoestima y confianza después del cáncer y recordar que avanzar no siempre significa hacerlo rápido.
En el Reto Pelayo Vida, el movimiento y la aventura forman parte de un proceso de transformación que demuestra que los límites pueden cambiar. Las expedicionarias han recorrido desiertos, montañas, glaciares y mares, pero detrás de cada expedición existe algo más importante que llegar a un destino: recuperar la ilusión por seguir explorando. Si quieres conocer la historia del Reto Pelayo Vida, te invitamos a descubrir cómo una conversación en 2015 lo cambió todo.
Porque quizá la próxima gran aventura no tenga que empezar en una cumbre. Puede empezar con un sendero.
Preguntas frecuentes
No existe una distancia universal. Para empezar, una ruta corta, bien señalizada y con poco desnivel permite conocer cómo responde tu cuerpo y aumentar progresivamente la dificultad.
Para las primeras rutas, especialmente en montaña, es recomendable ir acompañada. También es importante informar a alguien del recorrido y consultar las condiciones antes de salir.
La actividad física puede formar parte de una vida activa después del cáncer, pero debe adaptarse a la situación individual. Si existen secuelas, tratamientos recientes o dudas sobre la intensidad adecuada, consulta previamente con el equipo sanitario.